Si bien el acto de anoche en la Rural de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires, fue el relanzamiento de la campaña presidencial de Juan Schiaretti como candidato de su lista Hacemos Unidos por Nuestro País, y este contó con la presencia, entre otros, del gobernador electo de la provincia de Córdoba Martín Llaryora, que llegó como invitado y en apoyo de la actividad oficial; el discurso, la actitud y el impacto que volvió a provocar, sorprendió a propios y a extraños que no dudaron en asegurar que el acto también fue el lanzamiento oficial, la llegada, el desembarco de Llaryora como el nuevo gran referente nacional del peronismo.
Se sabía que el actual Intendente iba a dirigir unas palabras en apoyo a Schiaretti, lo que no estaba previsto, al menos no había sido anunciado, fue que el discurso de Martín Llaryora tuviera las características y las repercusiones en los presentes que tuvo; con una línea argumental igual al famoso discurso fundacional desplegado en los festejos por el triunfo de Daniel Passerini, y además con la misma actitud, con igual efervescencia y con idéntica fuerza, lo que generó, tal cómo había ocurrido en Córdoba, la ovación de los presentes, sobre todo considerando que la gran mayoría no conocía al cordobés ni tampoco había accedido al discurso de «los pituquitos de Recoleta»; fue de tal magnitud el nuevo mensaje de Llaryora en la ciudad de Buenos Aires que varias veces fue interrumpido por el entusiasmo que despertó en los más de mil porteños presentes que terminaron vivándolo muy entusiasmados y que hizo decir a Florencio Randazzo, el siguiente orador: «que difícil es tener que hablar después de semejante discurso».
Contaron a Política Córdoba varios de los cordobeses presentes en La Rural, viajaron la mayoría de los funcionarios provinciales y municipales, que los primeros sorprendidos fueron ellos por el protagonismo de Martín Llaryora y el impacto que provocó en el público asistente, en su gran mayoría militancia porteña y del conurbano, que se había mantenido casi en un rol de acompañamiento formal hasta ese momento del acto y que con el despliegue discursivo del futuro gobernador cordobés estalló enfervorizado, «esto además del relanzamiento del ‘Gringo’ es el desembarco de Llaryora», aseguran que dijeron varios de los sorprendidos.
Y la realidad es que más allá de la sorpresa que muestran algunos, el dato no debería resultar descabellado para nadie, en primer lugar porque Martín Llaryora no hace nada por casualidad, ni aquel discurso, ni el de anoche, fueron palabras pronunciadas desbordadamente; y además porque, como lo vienen diciendo desde hace rato, Juan Schiaretti y Martín Llaryora son una misma expresión, o dicho de otra manera, son la conducción de un mismo proyecto, no dos proyectos parecidos sino uno sólo, «el partido cordobés» le llamó Llaryora en el salón del Quorum, aunque claramente el partido cordobés ya comenzó, desde su mismo nacimiento, a demostrar vocación federal.
Algunos hasta se animaron a decir que fue «el comienzo de la campaña nacional de Martín Llaryora», quizás sea demasiado, el gobernador electo primero tiene que empezar a gobernar, luego habrá que ver como queda el tablero nacional del peronismo, y también habrá que saber cómo se paran otros dirigentes nacionales, como Axel Kicillof o el actual candidato a Presidente, Sergio Massa; lo que si a quedado claro son las dotes de estadista del joven dirigente cordobés, y que su vocación política no va a quedar limitada a los muros del panal sino que tendrá una proyección que hoy todavía nadie puede definir.




