El titular del bloque de diputados de la Unión Cívica Radical, Rodrigo De Loredo, es el máximo referente que tiene el radicalismo cordobés a nivel nacional, lo que significa en términos políticos que la UCR de Córdoba es Rodrigo De Loredo y nadie más; lejos han quedado otros tiempos en que eran varios los nombres de los dirigentes radicales cordobeses con algún peso en el concierto de la política nacional, los Aguad, Negri, Mestre y otros ya son historia y hoy De Loredo es el radicalismo de Córdoba, sin la importancia que hoy tiene a nivel nacional los radicales cordobeses quedan reducidos a una expresión local que hace mucho tiempo que no consigue el voto popular.
Desde esa perspectiva no sorprende que desde la semana pasada cuando el Diputado cordobés Luis Picat votó en contra de los jubilados y del propio mandato de sus pares nacionales; y más enfáticamente, desde ayer cuando se conoció la sanción dispuesta por la UCR nacional contra los diputados «traidores», entre ellos Picat; que por otra parte no sólo que no mostró ningún tipo de arrepentimiento sino que esta noche concurre a la Quinta de Olivos para ser agasajado por Milei, de quien se muestra cada vez más cercano; los radicales cordobeses sin distinción de núcleos, agrupaciones ni sectores internos, han salido por cuanto canal de expresión pueden a mostrar su apoyo incondicional a Picat y De Loredo.
Desde los aliados menores de De Loredo, Bee Sellares, Carrizo, Nicolás y otros, hasta supuestos extremos internos como Fabre o Gait, todos, expresaron su preocupación por la situación que atraviesa la UCR de Córdoba; y lo expresan hablando del unitarismo de Buenos Aires en oposición al federalismo expresado por Córdoba, donde De Loredo y Picat serían los voceros de esa posición.
Son muy pocas las excepciones que hasta ahora resisten esta ola radical cordobesista, los Legisladores provinciales Dante Rossi y Sebastián Peralta, Ramón Javier Mestre y la mayoría de los Intendentes radicales del interior.
Sin embargo, en el marco del operativo «defendamos al radicalismo de Córdoba», hay también un reclamo para que todos los dirigentes radicales se expresen públicamente en favor de Picat y De Loredo, no en términos de «caza de brujas» pero si en una especie de «pasado de lista» que se está controlando en las redes sociales.
Es entendible, está en juego la importancia del radicalismo cordobés en el concierto nacional.

