«Un presidente es el primero que debe garantizar la concordia y paz entre los ciudadanos. No recuerdo antecedente alguno de despliegue de tanta violencia planificada ex profeso para conservar un enemigo y disimular las falencias de este gobierno. Cuanto mejor hubiera sido, un gesto de humildad para reconocer los tantos temas que hay que resolverle a los argentinos».
Con estas expresiones se refirió el legislador cordobés Carlos Gutierrez, mano derecha del ex gobernador Juan Schiaretti, al mensaje del intendente Javier Milei en la apertura de sesiones del congreso nacional.
Si bien el ex mandatario provincial no se expresó sobre el tema, habitualmente la de Gutierrez suele sostener a pie juntillas el pensamiento de Schiaretti, por eso llamó la atención la dureza del posicionamiento, sobretodo en un año donde todo movimiento se mira con una lupa pre electoral y más aún considerando que el peronismo de Córdoba se encuentra en una posición complicada a nivel nacional.
Es que por primera vez en más de veinticinco años de historia los peronistas de Córdoba tiene posiciones disímiles en el Congreso, que en algunos casos se notan abiertamente y en otros ocurren de manera solapada; y la situación es más fina aún si se mira la representación nucleada en Provincias Unidas, donde conviven schiarettistas y llaryoristas con vida propia y no siempre coincidente, haciendo que la realidad del gobernador de Córdoba no sea la óptima ya que le toca mediar entre su propio posicionamiento y el que expresan el resto de los peronistas cordobeses.
La frontalidad de la expresión de Gutierrez-Schiaretti en este caso se suma a la ya conocida de Natalia De la Sota y por supuesto que a la de Gabriela Estévez, quedando el llaryorismo como la única expresión moderada del peronismo cordobés, lo que muestra que el año y medio que resta para las elecciones nacionales será intensa en esa parte del arco pólítico.

