El federalismo fiscal sigue siendo tema de debate al interior del país. Evidentemente el discurso de Martín Llaryora hizo despertar a varios dirigentes, que muchas veces no lo dicen por el motivo que fuera, pero sufren en sus jurisdicciones el reparto discrecional de los recursos del estado. En ese sentido, Osvaldo Giordano explicó el tema en un hilo de twitter.
«El tema del federalismo fiscal nuevamente es motivo de encendidas polémicas. ¿Pero que dicen las evidencias? ¿Quiénes ganan y quienes pierden con las intervenciones del Gobierno Nacional?» comienza Giordano. «El ranking de “privilegiados” y “discriminados” cambia según qué parte de la realidad se tome. Por eso es importante apelar a metodologías que cuantifiquen de manera los impactos de la política fiscal nacional en cada jurisdicción. Afortunadamente hay quienes hicieron ese trabajo en “¿Cuáles son las provincias que ganan y cuáles las que pierden con las intervenciones de la Nación?” las autoras estiman cuántos impuestos nacionales pagan los habitantes de cada provincia y cuánto gasta la Nación dentro de cada provincia.
«Se incluyen gastos que directamente hace la Nación dentro del territorio de cada provincia y los gastos que se ejecutan de manera indirecta a través de transferencias automáticas o discrecionales«.
En 6 provincias sus habitantes pagan más impuestos nacionales que el gasto que la Nación hace en su territorio. El mayor esfuerzo está en la región pampeana, particularmente Provincia de Buenos Aires. La mayoría de las provincias patagónicas también tienen un saldo negativo

En términos relativos los gastos que ejecuta la Nación en estas provincias van del 56% al 82% de los impuestos que pagan. La diferencia son recursos que migran en favor del resto de las jurisdicciones.

En 14 jurisdicciones el Estado Nacional destina más recursos que la cantidad de impuestos que allí recauda. En términos absolutos la diferencia más grande se presenta en CABA. Con valores absolutos mucho más bajo se suman las provincias del norte, San Luis y Río Negro.

En términos relativos se dan situaciones muy variadas. Desde provincias donde Nación gasta un 25% más que los impuestos nacionales que pagan sus habitantes, a provincias donde el gasto de Nación es 3 veces lo que aportan sus habitantes con impuestos pagados al Gobierno Nacional.

Si bien los cálculos son aproximados alcanza para identificar un enorme flujo de recursos desde la Provincia de Buenos Aires a CABA, donde juega un rol importante la integración geográfica en el AMBA. Existen varios factores que explican esta desproporcionada inversión.
Los principales son:
1) Gastos administrativos del Gobierno Nacional en la Capital Federal.
2) Servicios que en el resto del país están a cargo de las provincias pero que en la Ciudad los ejecuta la Nación.
3) Habitantes del Conurbano usan servicios en CABA.
El otro gran flujo de trasferencia de recursos va desde la región pampeana y la Patagonia, en favor de las provincias del norte. En líneas generales, aunque con arbitrariedades, los aportantes son provincias de mayor desarrollo relativo y los receptores, provincias más rezagadas.
Primera paradoja Se redistribuye en favor de los más ricos, tal como lo demuestra el enorme flujo de recursos hacia CABA.
Segunda paradoja Se redistribuye para empobrecer a los más pobres. La solidaridad en favor de las regiones más atrasadas no ha servido para acortar las brechas de desarrollo.
Como lo planteamos en
@unavacuna estamos frente a un problema organizacional. Esto no se resuelve con ajuste fiscal, sino con un ordenamiento integral del Estado. ¿Los puntos claves? – Ordenamiento de funciones. Que Nación deje de intervenir en responsabilidades provinciales.
– Ordenamiento tributario. Unificación de impuestos y que cada jurisdicción se financie con impuestos cobrados en su territorio. – Fondo de Convergencia para promover el desarrollo de las regiones más rezagadas.

