La Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) iniciaron formalmente las negociaciones para el diseño de un nuevo programa de asistencia que podrían incluir un desembolso de dólares adicional para mejorar el balance del Banco Central.
Un staff técnico del organismo arribó el martes a Buenos Aires a la espera del ministro de Economía, Luis Caputo, quien desistió de acompañar al presidente, Javier Milei, a Davos para ponerse al frente de lo que aparenta ser el tramo final de las conversaciones.
Caputo se unió a su equipo este miércoles y avanzaron en las conversaciones de un programa que busca financiar la deuda de U$S 44.000 millones aún impaga y al mismo tiempo respaldar la salida del cepo cambiario.
El monto mínimo adicional que el Gobierno pretende es de U$S 11.000 millones que, según explicó Milei, serían tomados por el Tesoro Nacional para luego recomprar deuda del Banco Central y de esta forma limpiar el balance de la autoridad monetaria.
Bajo este esquema, el presidente afirmó que los nuevos fondos que se tomarían no se traducen en un aumento de la deuda consolidada de la Nación.
En la práctica lo que sucederá es un cambio de acreedor, ya que el Tesoro pasará a deberle al FMI y no al Banco Central y para ello no deberá fortalecer el superávit fiscal. El lado “B” de este esquema es que la mayor rigidez que tiene la deuda adquirida con el FMI contra la colocada en el Banco Central.
Milei y el equipo económico consideran que equilibrar las cuentas del Banco Central es condición sine qua non para poder pensar en la apertura del cepo.

