Con la ordenanza de “Presupuesto Participativo Barrial” que aprueba el Concejo Deliberante se modifica el presupuesto participativo y de esa manera se pone en marcha el viejo sueño de descentralizar la municipalidad de Córdoba para llegar de manera más equitativa a todos los vecinos de la ciudad.
Serán Martín Llaryora, Miguel Siciliano, Daniel Passerini y equipo los que lograrán hacerlo realidad con las definiciones necesarias.
El primer paso, con la implementación del “Presupuesto Participativo Barrial” se establece la creación de un fondo para la descentralización que provee de presupuesto a los CPC para atender a la “obra liviana”; este fondo se compone con 10 por ciento de la recaudación por la Contribución sobre Automotores y dos por ciento del tributo sobre Inmuebles.
Con el primer paso concretado llega el momento de implementar la descentralización que se concretará a través de un ambicioso proyecto que lleva el nombre de “desconcentración y descentralización” donde se prevé trabajar de menor a mayor, desde la cuadra, pasando por el barrio y abarcando toda la zona de cada CPC.
Para lograr eso lo primero es implementar la autogestión del desarrollo barrial empezando desde cada cuadra del barrio; con ese objetivo se buscará una comunicación directa del vecino con el CPC que permita implementar una microplanificación que atienda de manera directa la solución de temas como iluminación, bacheo barrial, mantenimiento de plazas o limpieza de baldíos entre otros temas
En la siguiente instancia cobran relevancia las «Juntas de Participación Vecinal», donde el CPC junto a las instituciones barriales y vecinos de la zona proyectarán obras y otras definiciones necesarias para el sector que requieran la elaboración de proyectos y presupuestos anuales.
Para que todo esto ocurra los CPC deberán tener una mayor presencia comenzando a tener un rol relevante para los vecinos en la gestión administrativa y el poder de policía, también desde la Justicia de Faltas y, necesariamente deberá llegar a su propio Presupuesto Participativo.
Todo lo dicho infiere que las «Juntas de Participación Vecinal» donde participarán vecinos, instituciones barriales, los dispensarios, los centros culturales, los polideportivos, las escuelas, y otras organizaciones barriales como las deportivas, sociales y religiosas adquieran mayor relevancia hasta llegar al sueño de la verdadera descentralización operativa.
Hasta allí lo concreto, lo operativo, una larga y difícil tarea, a partir de ahí el interrogante del siguiente paso, en el mundo hay muchos ejemplos de alcaldías o distritos como formas de gestionar una ciudad de manera segmentada sin llegar a la segmentación de la ciudad en nuevas unidades políticas, la cuestión es como lograr eso sin la participación democrática tal como lo establece nuestra Constitución, pero eso, por ahora, es materia de un próximo capítulo.

