Mientras la gran mayoría de los especialistas indican que la mejor manera de enfrentar la pandemia del Coronavirus es evitar la circulación restringiéndola lo más posible, y tanto la Presidencia de la Nación como la mayoría de los gobernadores e intendentes coinciden, más o menos públicamente, en la necesidad de implementar medidas que así lo dispongan, una buena parte de la sociedad, algunos por motivaciones políticas y otros por necesidades económicas, lo resisten.
Lo paradójico de la situación epidemiológica es que la gran mayoría de la población acuerda, de manera individual y abstracta, con la necesidad de las medidas y sin embargo a la hora de respetarlas prefieren resistirlas.
Ante esta realidad constatable cada día en todas las ciudades argentinas, y en particular en la provincia de Córdoba, ya que aquí estamos, la cuestión es qué van a hacer finalmente las autoridades.
Por estos días se vive una realidad muy particularmente irreal, donde las autoridades nacionales definen normas y las provinciales y municipales dicen que las implementan pero no lo hacen.
Así se anuncian normas restrictivas para la circulación de las personas y también de actividades que en la práctica no se hacen efectivas porque nadie las hace cumplir o no implementan las medidas para que esas normas se cumplan efectivamente, entonces estamos viviendo en un país, una provincia y una ciudad, todas las de la provincia, donde los que gobiernan nos mienten literalmente, porque dicen que hacen lo que no hacen.
La cuestión es ¿Qué van a hacer con las restricciones en Córdoba? ¿Qué van a hacer con las medidas para enfrentar la pandemia? ¿Van a tomar medidas en serio o van a seguir fingiendo que hacen lo que no hacen?.
Esta claro que la política requiere de una buena imagen y eso implica no tomar medidas que molesten a los vecinos, sin embargo, en esta situación de coyuntura esa actitud política lleva a jugar con la muerte, por eso, una vez más, ¿Qué van a hacer con las medidas para enfrentar la pandemia?.

