Si bien este año hay elecciones para Diputados y Senadores nacionales, y dos años en política son mucho tiempo, la verdad es que todos ya piensan, y se posicionan, pensando en qué ocurrirá en 2023, cuando en Córdoba se elija un nuevo gobernador y se defina, quizás, un nuevo Intendente para la ciudad.
El tema es que, tal como están las cosas hoy, en el peronismo de Córdoba parecen coexistir dos posiciones, el Frente de todos y Hacemos por Córdoba, y sin embargo a la hora de mirar en detalle es fácil ver que adentro de esas dos posiciones bullen otras varias que esperan estar a la cabeza de las definiciones.
La primera cuestión es si el peronismo cordobés llegará unido a 2023 o no, si bien esa posibilidad hoy se ve muy lejana no son pocos los peronistas cordobeses que piensan que la probabilidad no es muy descabellada para dentro de dos años, explican que para ese momento las necesidades del peronismo nacional, encarnado en Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, serán otras, y que Hacemos por Córdoba con un Juan Schiaretti dejando el gobierno y varios dirigentes esperando ocupar su lugar, probablemente será más permeable a los mensajes de unidad que permanentemente llegan desde la nación.
La otra cuestión es cómo parten los dos grandes sectores del peronismo de Córdoba.
Por el lado de Hacemos por Córdoba el Schiarettismo no es uno sólo, en Córdoba capital están claramente diferenciados el Viguismo, el Llaryorismo y un delasotismo dividido entre Natalia De la sota y Daniel Passerini por un lado y viejos dirigentes que conservan su poder territorial y se alejan hacia el Frente de Todos de Carlos Caserio, por el otro.
El tema de Hacemos por Córdoba, la renovada imagen del Unión por Córdoba que crearon Schiaretti y José Manuel de La Sota, es quiénes serán los que tomen la posta de los líderes fundadores, hasta ahora nadie ha puesto en duda, tampoco nadie ha oficializado, la candidatura de Martín Llaryora a Gobernador de la provincia, eso es un acuerdo no reconocido oficialmente que no se ha cuestionado, pero que al mismo tiempo desata una serie de debates que son los que ponen en ebullición al schiarettismo; definida la candidatura a Gobernador habrá que ver quién lo acompañará, qué espacio se quedará con la Vicegobernación, y quiénes serán los candidatos a Intendente y Vice intendente de la ciudad de Córdoba, y cómo se conformarán los gabinetes y se armarán el resto de las listas.
Para definir todo eso falta mucho, dos años, pero no es tanto se si considera que para llegar a esa fecha con posibilidad de aspirar a uno de esos lugares hay que arrancar hoy. Si Llaryora es el candidato a Gobernador de Hacemos por Córdoba quién lo acompañará, Vigo, conformando una fórmula schiarettista, es una pregunta; o Natalia De la Sota tratando de ampliar la representatividad, o algún representante del interior, como Accastello por ejemplo para el caso de que haya que enfrentar al Frente de Todos y Martín Gill esté en esa boleta, se suman las preguntas.
Otra cuestión es si hay lista única del peronismo, quién resigna su lugar, cuál es la fórmula ideal para gobernador y Vice; falta mucho, si, pero quién llegue con más fuerza estará en mejores condiciones de pulsear que quiénes se demoren en arrancar.
Y la discusión por la ciudad no es menor, si se va Llaryora quién queda, alguien del actual Intendente o este deberá resignar ese lugar en acuerdo con otro sector del schiarettismo; para el ojo desprevenido todos los hombres del gabinete municipal son Schiarettistas/Llaryoristas, sin embargo a la hora de pensar en 2023 no es tan así, y entonces, si se repasan los nombres sólo Miguel Siciliano reúne los requisitos como sucesor del sanfrancisqueño, por su conocimiento popular, por su trabajo territorial y porque desde hace mucho tiempo viene, con su Pensando Córdoba, demostrando que quiere ser Intendente de la ciudad; quizás un poco más atrás está Marcelo Rodio, y tampoco habría que perder de vista a un hombre que silenciosamente trabaja muy cerca del Intendente, Juan Manuel Cid, quien jura que no está en sus planes ni en los del Intendente y sin embargo sus allegados dicen que, si fuera necesario, estaría dispuesto a ocupar el lugar de candidato donde lo necesiten.
Pero también el Viguismo/Schiaretismo tiene a sus aspirantes a la Intendencia, en el Gabinete municipal claramente destaca la figura de Raúl La Cava, hombre de extrema confianza de Alejandra Vigo, de perfil bajo pero una de las principales promesas de ese sector; y el otro, hoy, es Juan Domingo Viola, le falta mucho conocimiento popular y mucho trajinar la ciudad pero ganas no le faltan; por fuera del gabinete también hay otros que destacan en el Viguismo local, el Diputado nacional Paulo Casinerio y el Legislador Uninominal por Capital Leonardo Limia.
Todo eso sin olvidarse de tener en cuenta al delasotismo local, tanto Natalia De la Sota como Daniel Passerini deberán ser considerados a la hora de pensar en la sucesión municipal.
Antes de terminar habría que volver a la fórmula de la gobernación para analizar quiénes disputan acompañar a Llaryora; es difícil que el actual Vicegobernador siga en ese cargo, al igual que Llaryora es del Departamento San Justo, lo cual automáticamente invalida esa posibilidad, Alejandra Vigo podría acompañar a Llaryora en un segundo lugar es lo que muchos se preguntan sin animarse a formular una respuesta, y entonces otra vez aparece el nombre de Natalia De la Sota como representante de un sector importante, el delasotismo, y del peronismo de la capital.
En el Frente de Todos la discusión no es más fácil, ahí la primera convicción es que si no van en un peronismo unido no tendrían posibilidad de ganar la gobernación de la provincia o la Intendencia de la ciudad, sin embargo a la hora de definir nombres son muchos los que se anotan; Caserio, Estévez, y Gill están pensando en esa posibilidad; y Olga Riutort para la municipalidad de Córdoba es un sueño que aún no terminó.
Dos años en política son mucho tiempo pero pasan volando, y para poder llegar a uno de esos lugares de la sucesión la cuestión es arrancar hoy, y lo saben.

