Al Intendente de Huerta Grande, Matías Montoto, se le complicó la situación política local al extremo desde que se decidió por su Secretario de Planeamiento y Finanzas, Héctor Murúa como su sucesor y candidato a Intendente por Hacemos por Córdoba.
La decisión de Montoto disparó la inmediata renuncia de Verónica Fabro, la secretaria de Acción Social de la Municipalidad de Huerta Grande, Presidente del Partido Justicialista local, y quién tiene mayor arraigo popular, en la nota elevada al actual Intendente la dirigente peronista habla de «diferencias insalvables» y de que la candidatura de Murúa «rozaría lo subjetivo y lo objetivo en relación con las pertenencias político partidarias».
El dato, según dicen los que conocen la política de Huerta Grande, es que Murúa está señalado como el responsable de abrir un Ateneo Radical trucho en la localidad, e indican que también habría abierto otro del Frente Cívico a través de interpósitas personas; «Murúa es manejable», escribió Fabro también en su renuncia.
Al mismo tiempo Fabro aseguró que, como presidenta del PJ local no desestima trabajar «por el derecho a ser candidata o por el beneficio del pueblo y su gente».
Esta renuncia que sufre Montoto le resulta de una complicación extrema para sus pretensiones políticas porque le divide su propia realidad local, con la partida de Fabro peligra seriamente la posibilidad de continuidad en la Intendencia de Huerta Grande de la gente que le responde a Montoto, y evidentemente la primera especulación es que la dirigente del PJ de Huerta pueda acercarse al sector del peronismo que orienta Carlos Caserio, que además conduce el peronismo del Departamento Punilla; sin embargo todavía no han habido expresiones en ese sentido.
Adónde si causó un gran efecto la renuncia de Fabro y la división del montotismo es en Juntos por el Cambio Huerta Grande, allí el candidato a Intendente, el radical Hugo Capdevila, ve crecer de manera considerable sus posibilidades de quedarse con esa preciada intendencia del Valle de Punilla.

