El Bloque de Legisladores de Hacemos por Córdoba está terminando de transitar, queda todo 2023, un período histórico, con la mayor cantidad de representantes en la historia de la Legislatura de Córdoba; diferentes circunstancias del proceso eleccionario de 2019 hizo que los cordobeses votaran a los representantes de la alianza electoral que conduce el peronismo cordobés otorgándoles una mayoría como nunca antes había ocurrido.
Esta situación hacía prever un período de absoluta tranquilidad en el ámbito legislativo donde, con una oposición en minoría y fraccionada, no se preveían situaciones conflictivas que hicieran pensar en complicaciones para los legisladores peronistas.
Sin embargo dos temas que se presentaron este año modificaron todas las previsiones y con diferentes tiempos e intensidad hicieron tambalear la tranquilidad establecida en la Legislatura provincial; el primero tuvo que ver con tres cuestiones diferentes que convergieron para tener más o menos enfrentados a dos sectores del Bloque; por un lado los comienzos de la campaña electoral que empezaba a situar a diferentes legisladores (y también a funcionarios) comenzando a transitar sus territorios promoviendo la candidatura de Martín Llaryora, esto provocó la reacción de otro grupo de legisladores, ortodoxos en su pertenencia a la línea del Gobernador Juan Schiaretti que se molestaron con estas acciones y se sintieron amenazados en sus dominios, lo que generó solapados pero duros encontronazos que, según los departamentos, distanció a más de un legislador y amenazó con provocar el primer sisma en el Bloque, es más, ocasionó la salida de un funcionario provincial; si bien a esta división se la calificó en un principio como un enfrentamiento de «la joven guardia y la vieja guardia» en realidad sería más apropiado decir que la disputa fue entre llaryoristas y schiarettistas que finalmente no pasó a mayores pero que vivió momentos de mucha tensión; transversal a esta situación se profundizó en la Legislatura el reclamo de los Intendentes que aún piden por la modificación de un artículo de la Ley electoral por única vez, este pedido también enfrentó a los legisladores que fueron tomando posición entre una u otra postura sumando otro motivo de disidencias en lo que al principio del período se imaginó como un Bloque compacto.
Y la situación que terminó de desbordar lo que ya hacía rato había dejado de ser un bloque tranquilo fue el siniestro vial protagonizado por el Legislador Oscar González, Presidente provisorio de la Legislatura provincial y uno de los peronistas históricos con mucho poder acumulados en décadas de militancia.
El tema derivó en una situación social que alteró los ánimos de muchos, rompió todas las líneas internas y fueron varios los legisladores que se vieron interpelados por sus comunidades y necesitados de dar una respuesta, esto generó fuertes discusiones internas y choques que prácticamente llevaban a la división del Bloque de Hacemos por Córdoba que tuvo días a la deriva; sin la conducción de Oscar González los más experimentados no lograban enderezar el rumbo, había que encontrar una respuesta legislativa al tema, la situación se volvía crítica ya que el Bloque no tenía una posición unívoca como tal, la oposición presionaba y el panorama parecía caminar hacia el peor de los resultados, que se impusiera una resolución en contra de González, su expulsión por ejemplo, con el voto de toda la oposición y de muchos legisladores de Hacemos por Córdoba que no sabían qué hacer; eso y el quiebre del bloque eran un peligro real.
Para colmo hubo tres actitudes que molestaron profundamente a Oscar González y que no hicieron más que agregarle más leña al fuego, la posición de los dos legisladores de traslasierra, Julio Bañuelos y Alfredo Altamirano, que se manifestaron públicamente en oposición a la primera licencia que le otorgó la Legislatura al Presidente provisorio y que reclamaron su renuncia, «nos conocemos de toda la vida, tendrían que haber venido a hablar conmigo» reclamo el histórico legislador; y lo otro que molestó a Oscar Félix González, en este caso de manera más importante, fue el mismo pedido por parte de un legislador de Capital, Leonardo Limia, quien en declaraciones periodísticas se manifestó favorable a los pedidos de renuncia presentados por legisladores opositores, «a título personal, me parece necesaria la licencia y la renuncia del legislador» dijo Limia en declaraciones a La Voz del Interior, pero no dijo sólo eso, también agregó, «Hay cosas que en la política no van más, no nos vamos a hacer los boludos. Tendremos el desafío de mostrar una nueva y buena política», todo en referencia al veterano dirigente de Traslasierra; estas declaraciones terminaron de hacer estallar al cuestionado legislador que indignado con las expresiones de Limia pidió que alguien rinda cuentas, según dicen el Legislador tuvo que hacerlo, puertas adentro de algunos despachos.
Con el tema desbordado y ante los pedidos de habilitar cuestiones de excepción se definió unificar a las Comisiones de Asuntos Constitucionales y de Asuntos Constitucionales, Justicia y Acuerdo para trabajar en la resolución de los reclamos y se puso al frente de las mismas al Legislador Juan Manuel Cid; fue Cid quien tuvo que lidiar con todas las formalidades para organizar el análisis de los pedidos y el debate con la participación de todas las partes mientras al mismo tiempo realizaba el trabajo político de hablar con todos los sectores del bloque que estaban en posiciones de tensión y con el propio Oscar González, también participaron de estos diálogos el Gobernador Juan Schiaretti y el candidato Martín Llaryora; finalmente Cid consiguio encauzar la situación, atemperar los ánimos y conseguir una resolución ejemplar, que Oscar González presentara su propio apartamiento, que este fuera votado por la gran mayoría de la Legislatura y que el bloque tuviera un posición única; fue prácticamente una semana donde por momentos pareció que no se lograba.
Falta el debate por la Re reelección, algo que nadie puede asegurar que ocurra pero que puede volver a generar algunos decibeles de enfrentamientos internos, aunque luego de la resolución del tema González, y de la manera en que logró resolverlo Cid, creen que no volverá a enfrentar de manera tan virulenta a los legisladores.

