A partir de su regreso a la Intendencia de Villa María el Intendente Martín Gill a tenido que reacomodar su mensaje haciéndolo más acorde al territorio que le toca transitar; así es que ahora su discurso se torna más cordobés, más enfocado en la realidad política y social cordobesa, posponiendo la comunicación más ideologizada o política que le permitía la función nacional que le tocaba ejercer.
Si bien el villamariense continúa representando a varias decenas de intendentes cordobeses que adhieren al Frente de Todos nacional, y también mantiene el diálogo con intendentes de otras vertientes políticas que se acostumbraron a consultarlo por temas de la obra pública nacional, y con los que también habla de cuestiones políticas, no se le escapa que ya no es el Secretario de Obras Públicas de la nación, que el paraguas no es el mismo, y que tendrá que lidiar en una provincia donde ser peronista kirchnerista es ser opositor, y donde cómo Intendente de una de las ciudades más importantes tendrá que gestionar en lo cotidiano con un gobierno provincial que no lo considera de los suyos.
En ese contexto Gill sabe que no podrá dejar de ser el «embajador en Córdoba del Frente de Todos de Argentina», acompañando a cuanto intendente necesite una gestión ante el gobierno nacional, porque es el cordobés de esa vertiente que más y mejor llega a todos los despachos nacionales; después del retiro de Caserio «la representatividad» de los otros «albertistas» es limitada a los sectores que representan, es lo que ocurre con los Diputados nacional del kirchnerismo cordobés Estévez, Fernández y Carro.
Pero además es desde allí que Martín Gill seguirá apostando a sostener su caudal político manteniendo la construcción de un grupo de Intendentes cordobeses que aún analizan si finalmente se darán un formato institucional y se presentarán ante el gobierno provincial como un ente con características propias y formales.
Y es desde ese grupo de Intendentes que intentará conseguir una construcción más amplia, Gill siempre aspiró a consensuar con Intendentes de otras fuerzas políticas un espacio que les de fuerza propia como conjunto y a él como dirigente para poder dialogar con el poder provincial desde otra correlación de fuerzas.
Pero también sabe el Intendente de Villa María que parado en Córdoba, y sin las cucardas nacionales, la relación que deberá tener con el gobierno provincial y con los principales hombres del peronismo cordobés deberá ser la del respeto y la mesura con un diálogo lo más despojado posible de matices ideológico.
En ese sentido el ex Secretario de Obras Públicas de la nación no tendrá demasiados inconvenientes, siempre fue un cultor de la moderación y el diálogo, y esta no será la excepción porque además apuesta a eso para lograr algún tipo de reinserción en el ámbito del peronismo provincial.
Será difícil que los peronistas cordobeses acepten de regreso al villamariense, pero a esto Gill lo sabe y también trabaja en eso, tratando de tejer puentes, más o menos sólidos según los interlocutores: Martín Llaryora, Juan Manuel Llamosas, Federico Alesandri, algunos del Foro de Intendentes radicales son algunos de sus posibles aliados en caso de ser necesario un plan b, o c, o d.
Martín Gill se ve protagonista del futuro político en la provincia de Córdoba, no la tiene fácil, ni siquiera en su Villa María de origen donde supo hacer un rival, Eduardo Accastello, que no le va a perdonar nada; dice que va a trabajar por la de máxima, la candidatura a gobernador de la provincia, y sino por lo que salga.

