Cuenta la historia de la política de Córdoba que hasta no hace mucho tiempo las decisiones políticas de Córdoba se tomaban entre cuatro paredes y a puertas cerradas, que nadie de afuera tenía derecho a opinar y que no había pedido ni presión que valiera, cada partido político tenía uno o dos jefes que eran los que decidían todo, y punto.
Hoy parece que ya no es tan así, o al menos en parte, algunos se esmeran para que aquello continúe mientras otras buscan todas las maneras, y son insistentes.
La prueba de ello es el tiempo presente, el tiempo de campaña que ya llegó y los tiene a todos los actores de la política codo a codo, con el sudor en la frente, buscando un lugar, «este verano nadie se va de vacaciones» dicen que acaba de decirles uno de los jefes más importantes del peronismo a sus compañeros más cercanos mientras les contaba algunas ideas nuevas.
Por estas horas el radicalismo vive sus días más intensos, los Intendentes aún aguardan la posibilidad de la re reelección y hacen planes sobre planes, adelantar las elecciones locales, hacer nuevos grupos de Intendentes para darle la espalda a los candidatos; las principales autoridades del Bloque de Intendentes radicales, Ariel Grich y Oscar Saliba se reúnen por estas horas con representantes de Mario Negri y Ramón Mestre para hacer el último intento de destrabar voluntades en las últimas dos sesiones que quedan en la legislatura de la provincia, dicen que hay varios que le tienen fe a esa juntada para que el inflexible Jure afloje.
Y después están los diálogos cruzados, que los hay y mucho ¿de qué hablarán Martín Llaryora, Manuel Calvo y Daniel Salibi?.
Horas cruciales para la nueva política que cada vez acorrala más a la vieja que quería decidir todo entre cuatro en cuatro paredes.

